jueves, 9 de enero de 2014

Hollywood y los finales felices

Esta vez, quería hablar acerca de la terrible manía que tienen los guionistas y productores de Hollywood de cambiar historias ya existentes para convertir el modo en el que éstas terminan en un final feliz. A ello se une su gran habilidad para convertir a grandes malvados de la literatura en personajes mejores, y por ello, merecedores del antedicho final feliz.
Como ejemplos de ello, podemos citar (podéis hacer clic en los títulos para abrir otra página de Internet relacionada):
- "El nombre de la rosa": Aunque es una gran película (no puedo evitarlo, no soporto a Umberto Eco), estaba claro que los guionistas no iban a dejar pasar la oportunidad de salvar a la chica de la hoguera.

- "La tienda de los horrores": Película que, a pesar de que conserva la mayoría de las canciones tal y como están en el musical, arruina totalmente el mensaje de éste al convertir su forma de terminar en el típico final feliz de Hollywood, dejando a la planta inicialmente muerta, y luego renaciendo en el jardín de los protas, en lugar de viva y devorando al resto de la Humanidad ("y empezaron su horrible misión, comerse a la población").

- Disney en general: Esta factoría es muy aficionada a edulcorar los cuentos tradicionales (que admitámoslo, son bastante gores en general). Sin embargo, como en general me encantan sus películas, eso no lo voy a criticar en esta entrada. Lo que sí os prometo es una futura publicación contando lo que Disney ha cambiado de las historias adaptadas por ellos.
No cabe duda de que ejemplos de estas cosas existen muchos (si se os ocurre alguno más, podéis añadirlo en los comentarios), pero voy a pasar al tema de "volver bueno a un malvado de la literatura":
- "El Fantasma de la Ópera": Leí esta novela de Gastón Leroux cuando era adolescente, y me sentí fascinada por la crueldad y el tormento de Erik, el Fantasma.
"¡Ay, querida!... ¡Querida mía!... ¡Qué gentil eres! ... ¡Es muy amable de tu parte ahorrarme este trabajo a mi edad!... ¡Me dirás cómo tiene la nariz!... Si la gente se diera cuenta de la felicidad que representa tener una nariz, una nariz propia... no vendría jamás a pasearse por la cámara de los suplicios..." (me sentí realmente identificada con esto cuando retiraron los neurofibromas de mi nariz;)
La película, aunque contenga unas canciones preciosas, le convierte en una pobre alma maltratada por la vida, siempre merecedora de amor. En ella, el pobre Raoul, el amado de Christine Daeé, aparece como un papanatas insufrible,  un niñato al lado del Fantasma.
Es más, el de la peli, aunque se le ve sólo media cara, es hasta guapo (WHAT??)

- "Drácula", de Bran Stocker: Al final de la misma, Drácula SE REDIME. ¿Cómo va a redimirse? ¡Si es Drácula!

- Jean-Batiste Grenouille, protagonista de "El perfume": En el libro, Patrick Suskind nos lo describe como un ser repulsivo, obsesionado con fabricar su perfume, que la película provoca (al menos, eso me han contado, porque me he negado a verla) que te caiga bien, haciendo desear al público que lo consiga, tenga que pasar sobre quien tenga que pasar.

Es curioso que hagan esas cosas, y luego cojan al personaje de Faramir, que rezuma nobleza y bondad en "El Señor de los Anillos", y en la película lo desvirtúen totalmente, convirtiéndolo en un ser tan codicioso que planea arrebatarle el Anillo a Frodo para usarlo en su beneficio.
En fin, ya me he desahogado hala, ¡comentad, insensatos!.

7 comentarios:

  1. Me gustan muchísimo los comentarios sobre las pelis y libros, que haces, esperaré el próximo.

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  2. De acuerdo contigo en todo." El nombre de la rosa" en particular, creo que es buena adaptación,
    el Perfume,no quise, ni quiero ver la peli. El libro me gusto muchísimo, para leerlo de un tirón

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  3. Eres estupenda, tus explicaciones me interesan muchisimo

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  4. Son pelis estupendas y me ayudas mucho a tener una visión distinta de ellas

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  5. Que bien te explicas, ¿Nunca has pensado en acerte un canal de youtube y hacer lo mismo? yo te seguiria.

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  6. Estamos absolutamente de acuerdo. Vaya por delante que Hollywood ha parido algunas de las mejores historias en formato cinematográfico del género (realmente ha "creado" tal y como lo conocemos hoy) pero lo cierto es que Hollywood tiene la imperiosa y reiterativa forma de hacer cine, su cine; es así: construyen mundos a medida donde generalmente el buenismo, la moraleja (importantísima habitualmente al final) y el endulcoramiento están presentes para contentar y ajustarse básicamente a la escala de valores de su sociedad, que es su público mayoritario, y que obviamente todos hemos aceptado, degustado y adquirido. De ahí que nos cueste a veces tanto ver otro tipo de cine, otra manera de contar historias.

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